LA VIRGEN DE AGÜERO
Por Domingo | 29 de Julio de 2011
A finales del siglo XII, en el último tercio, los monjes pinatenses también se acercan al lugar de Agüero que está custodiado -en nombre del rey- por miembros de la incipiente casa de los Luna. En el valle tienen importantes propiedades, en un ámbito de estable rendimiento agrícola y de nula peligrosidad militar, y en un emplazamiento cercano al viejo castro agüérense comienzan la construcción de una grandiosa iglesia pinatense, que está destinada a ser el núcleo religioso del nuevo emplazamiento que los monjes han decidido dar a un monasterio, que va perdiendo su poder de influencia por la lejanía con los centros del poder. La operación de reubicación del monasterio de San Juan de la Peña comenzó por la edificación de la que sería su gran iglesia y en esa tarea terminó el intento, justo en el momento en el que las deudas económicas ahogaban la supervivencia de la que fuera una de las estructuras socioeconómicas más poderosas del mundo pirenaico. De esa iglesia (considerada y tenida como ermita de Santiago desde hace algunos siglos) pudo proceder la talla que acabó en la románica iglesia parroquial y que, en el año 1922, pasó a formar parte de los fondos del Museo de Bellas Artes de Huesca, en el que se encuentra actualmente.
Esta talla de madera, con una altura de 67 centímetros, está policromada y en el lateral del trono presenta los colores y las barras aragonesas, que simbolizan la dinastía reinante con la que el monasterio quería recuperar la perdida cercanía y a la que estaba unida por su condición de Panteón real. No hay que olvidar que estas barras aragonesas nos aparecen también en la base del trono de Nuestra Señora de la Consolación de Zaragoza, imagen de principios del siglo XIII. Y un cobertor heráldico con las barras rojas y gualdas de la Corona de Aragón está cubriendo el lecho de muerte de san Martín en el Frontal de Chía, fechado por el profesor García Guatas a finales del siglo XIII.
Dentro de estos ejemplos hay que incluir dos tallas, en madera policromada, de la colección Godia de Pedralbes y que proceden de la comarca y diócesis de Vich. Las dos son del siglo XIII, siendo en el primer caso (catálogo nº 22) una Virgen sedente que “en el trono, de laterales escalonados, lleva en el reverso los palos heráldicos catalanoaragoneses”, (palos que si hablamos con exactitud son la Señal de Aragón). En el segundo caso nos encontramos ante una Virgen sobre escabel (catálogo nº 23) y “en el reverso del trono, franjas heráldicas de gules sobre fondo amarillo”. Esta referencia a la familia reinante, ya hemos indicado cómo nos posibilita el detectar un posible círculo real en el mundo de la imaginería medieval.
La Virgen, plenamente inmersa en los cánones románicos, sedente en un trono sencillo que algunos autores identifican como perteneciente a los talleres oscenses, se presenta con el Niño ladeado y con la mano izquierda sobre la rodilla derecha de su hijo (la mano derecha de la Virgen se cercenó para convertirla en imagen de vestir). La indumentaria es la típica del momento, Madre e Hijo llevan coronas y la anular de María sujeta un tocado cuyo velo cae sobre los hombros y brazos en un airoso diseño, explayándose sobre el pecho en un abanico de pliegues, que nos recuerda -con la distancia del material- a los que presenta la imagen titular de Irache. El manto está abierto y tratado como una capa sujeta al cuello por un cierre, a modo de broche rectangular y decorado con un elemento vegetal cuadrilobulado, motivo que se repite en la cenefa del cuello. La túnica ofrece plegados verticales rectos en la zona central y circulares en las porciones que coinciden con las piernas.
Antes de fecharla es conveniente señalar que ofrece rasgos de modernidad y acaso sea muy importante la desaparición del sistema de proporciones irreales provocadas por el tamaño de la cabeza. Por ello la incluí en una banda cronológica que abarcaba las dos últimas décadas del siglo XII. Me parece oportuno volver a señalar que presenta algunas similitudes (caída del velo, por ejemplo) con las tallas tipológicamente incluidas en el círculo de la Virgen de Pamplona que se fechan a finales del siglo XII y principios del siglo XIII. Una razón más para ubicar esta talla en el arco cronológico del último cuarto del siglo XII , tal y como ya apuntamos en las publicaciones anteriores en las que hablamos de ella.
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