Nuestra Señora del Camino, en Ena.
Por Domingo Buesa | 29 de Diciembre de 2009
En tierras cercanas a Jaca, en ese espacio que preside el monte Oroel, se encuentra la comarca de Sodoruel que guarda profundas vinculaciones con el mundo de San Juan de la Peña que potenció la puesta en cultivo de estas zonas en los inicios del siglo XII. Con estas dos referencias sociopolíticas, nos debemos acercar a una imagen que se ha conservado en la , un edificio del siglo XVIII que quizás sustituyó a un pequeño templo románico. Pero, si hacemos caso de la propuesta realizada por el padre Mur (1995) tendremos que reconocer que quizás la talla no sea originaria de este enclave puesto que podría haber llegado a la ermita de la Virgen del Camino, que dice “se levantaría a fines del siglo XVI” desde ”cualquiera de los despoblados existentes en la zona, que desaparecieron allá por el siglo XV”.
El caso es que la devoción está documentada ya desde el siglo XVIII, cuando el padre Faci (1739) explica que se encontró “donde oy se venera, entre unos Caxicos, especie de carrasca” aunque para que la ermita se ubicara aquí tuvo que obrar la Virgen un milagroso traslado de su imagen, desde la ermita que habían construido las gentes del lugar por encontrarse algo alejada del punto en el que aconteció la aparición. Una devoción de gran fuerza, sobre todo desde el mundo moderno, tal y como nos explica el padre Leante (1889) cuando habla de esta “preciosa escultura en madera, que mide 90 centímetros de altura, está derecha y tiene al Niño Jesús en sus brazos, ricos mantos la engalanan, debidos a la piedad de los fieles y al reconocimiento y gratitud de sus hijos favorecidos”.
Sin entrar en analizar la compleja descripción que hace el canónigo jacetano, sobre todo las dudas que siembra, esta talla que nos ocupa, conocida con la advocación de Virgen del Camino, tiene 90 centímetros de altura y está realizada en madera policromada, aunque haya que señalar que el fuerte cromatismo que observamos es el resultado de una repintado realizado seguramente en época reciente y que ha uniformado excesivamente las superficies de color, perdiendo definitivamente cualquier apunte de sombreado.
La primera sugerencia que nos provoca la contemplación de esta efigie, conservada en tierras jaquesas, es su ca
rácter popular pues parece tratarse de una talla en la que su autor ha sucumbido a la reiteración de un modelo habitual sin dejar concesiones a su creatividad. La imagen de María es la típica virgen-trono, muy hierática, inexpresiva, con los brazos al frente para enmarcar la imagen de Cristo que aparece en actitud mayestática, con los habituales gestos de bendecir con la derecha y de presentar el Libro sagrado con la izquierda. La Virgen por su parte abre la mano izquierda para ofrecer al Niño y sostiene en la diestra una pequeña esfera como signo mayestático de la soberanía de su propio Hijo sobre todo lo creado.
María está sentada en un trono muy sencillo, el habitual del siglo XII, con cuatro vástagos que ofrecen una cuidada y peculiar decoración en bandas y que se rematan en los clásicos elementos de forma semiesférica. Completando ese sentido real del trono, está la corona de la Virgen que ya hemos apuntado pudiera ser habitual desde la segunda mitad del siglo XII. María aquí conserva parte de su primitiva corona, que le sirve además para sujetar la toca blanca que se ajusta a la cabeza para acabar cayendo sobre los hombros y superponiéndose al manto que mantiene el usual color azul. Bajo éste, se encuentra la túnica roja que permite ver con rotundidad los pies calzados de la efigie, quizás de manera excepcional puesto que nunca nos encontramos con la representación de una túnica que no enmarque el calzado.
La vestimenta de Cristo ofrece importantes detalles a tener en cuenta. Por un lado debemos reconocer que lleva manto rojo y túnica verde, que se presenta descalzo como es de rigor y que está coronado. Pero además, conviene señalar que en esta efigie mariana no hay tratamiento volumétrico de los ropajes, los cuales carecen de pliegues y son excesivamente planos, salvo en el caso concreto de la túnica del Niño en donde sí hay plisados. Pero además de observar estos pliegues, el manto nos permite recordar las imágenes ribagorzanas en las que se cierra bajo el cuello. Esta capa cerrada se nos ofrece en importantes imágenes del siglo XII, las cuales también tienen esos pliegues verticales y rígidos que tiene el vestido del Niño.
Como consecuencia a todo lo dicho, podemos apuntar que esta talla de María considerada como trono pudo ser realizada en el segundo tercio del siglo XII, momento en el que podemos ver cómo existe una cierta conexión entre el tratamiento mayestático de algunas tallas jacetanas y el esquema racionalizado de las vestiduras ribagorzanas. No es lejana a esa rotunda inexpresividad que vemos en otras tallas del Pirineo occidental y desde luego bien podemos considerarla dentro de esa difusión de la devoción mariana que se da entre 1130 y 1160.
Las fotos las he tomado de la magnífica página de mi amigo García Omedes sobre el románico aragonés, puesto que si pongo las mías no podrían disfrutar con tanta nitidez de los detalles.
BIBLIOGRAFÍA. Ricardo MUR SAURA, Detrás de Uruel. Por los pueblos de mosen Benito, Zaragoza, 1995, pp. 80-81.
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14 de Mayo de 2011a las 5:31 am
Tanto fue asi que practicamente todo el pueblo se desplazo hasta alli despoblandose paulatinamente la zona riberena del rio ..Entre los siglos XVII y XVIII se edifica la actual Arciprestal de San Juan Bautista templo principal de la villa ocupando tambien unos terrenos anexos a la ermita de la Virgen. .Tiene su origen en la primitiva Hermandad de las Benditas Animas del Purgatorio fundada en Beniajan a finales del siglo XVI por frailes carmelitas. Este motivo iconografico difundido universalmente y durante siglos por la Orden del Carmelo tiene hoy en Beniajan una de sus mas bellas y reconocidas representaciones..No existe documento alguno que certifique la paternidad de la primitiva escultura beniajanense pero tradicionalmente siempre se habia dicho que fue tallada por .
19 de Mayo de 2011a las 11:31 pm
Cabe destacar de su interior el de la Virgen donde se expone el ajuar mas antiguo de la imagen y algunos valiosos objetos de interes el coro que posse una de las colecciones mas importantes de de como fotografias pelo natural miembros de cera etc. que datan desde finales del siglo XIX y los peculiares pulpitos que enmarcan el presbiterio. .Fue construida en el siglo XIII tras el avance cristiano en la reconquista a los musulmanes que culmino en la . En este espacio se encuentra una hornacina donde esta entronizada la patrona de la Virgen del Monte..La originaria ermita presbiterio fue construida en el siglo XIII y al ir aumentando el culto con el paso de los anos se amplio en el siglo XV con la nave.